Las principales empresas del sector alertaron por el fuerte incremento de las importaciones de acero provenientes de China, que ya representan el 22% del total.
La industria siderúrgica argentina volvió a encender las señales de alarma frente al avance de las importaciones de acero provenientes de China. Las empresas Ternium y Acindar, nucleadas en la Cámara Argentina del Acero, advirtieron que el ingreso de productos subsidiados desde el gigante asiático genera una competencia desigual que pone en riesgo a la producción nacional en un contexto de consumo interno todavía debilitado.
Si bien la producción de acero crudo mostró una mejora durante mayo, impulsada principalmente por la demanda vinculada al desarrollo de Vaca Muerta, el resto de la cadena industrial continúa reflejando un escenario mucho más complejo. Los productos laminados, estrechamente ligados a la actividad manufacturera y la construcción, registran una caída acumulada del 11,4% en los primeros cinco meses del año, una señal que preocupa tanto a las empresas como a los trabajadores del sector.
Según los datos difundidos por la entidad empresaria, China ya concentra el 22% de las importaciones argentinas de acero, consolidándose como el principal proveedor del mercado local. Desde la Cámara sostienen que gran parte de esos productos llegan bajo esquemas de subsidios estatales, lo que les permite ingresar con precios imposibles de igualar para la industria nacional, afectando la competitividad de las plantas argentinas.
El fenómeno genera una preocupación creciente en toda la cadena metalúrgica. Desde hace meses, distintos sectores sindicales vienen alertando que la apertura de las importaciones puede traducirse en menor producción, suspensiones y pérdida de puestos de trabajo, especialmente en polos siderúrgicos como San Nicolás y Villa Constitución, donde la actividad del acero representa una fuente clave de empleo directo e indirecto.
A este escenario se suma el reclamo histórico de la industria por una reducción de la presión impositiva. La Cámara Argentina del Acero sostiene que la elevada carga tributaria en los niveles nacional, provincial y municipal resta competitividad frente a los productos importados y desalienta la incorporación de valor agregado en el país.
En el ámbito gremial, el panorama es seguido con especial atención. La siderurgia constituye uno de los principales motores de la actividad metalúrgica argentina y cualquier retroceso en la producción repercute directamente sobre el empleo, las empresas contratistas y las economías regionales que dependen de estos complejos industriales. Por eso, el crecimiento de las importaciones chinas vuelve a instalar el debate sobre la necesidad de políticas que resguarden la industria nacional y garanticen la continuidad de miles de puestos de trabajo.
Fuente: Mundo Gremial
